Hace unos día visité la ciudad de Amsterdam. Y como todo turista, regresé con muchos recuerdos. Pero si tengo que elegir el que más me ha impactado me decanto por "Las bicicletas".
En Madrid, entre diversas medidas medioambientales que han establecidos, quieren fomentar el uso de la bicicleta para aparcar los coches y aminorar la contaminación. Pero la orografía de la ciudad, la falta de infraestructuras y la existencia de tantos coches hace inviable que la bicicleta sea considerada un medio de transporte cotidiano.
Cuando visitas Amsterdam, te das cuenta que Madrid está a años luz de aproximarse a la importancia de la bicicleta que se tiene en esta ciudad.
Lo primero que notas al salir a la calle es la ausencia de ruido unido a un aire muy respirable. La circulación de vehículos es muy escasa. Se limitan a los vehículos de reparto, a los de servicio público y a los eléctricos. Asombra ver tantos puestos de recargas eléctricas en los pocos lugares para estacionar.
Pero es la bicicleta la que llena todo el paisaje de la ciudad. No hay puente sobre los canales que no disponga de bicicletas decoradas para robar unas fotografías a la ciudad. La ciudad esta repleta de carriles bici paralelos a los carriles que usa el tranvía y la calzada para los pocos coches que se mueven por el Centro. Todo perfectamente señalizado y adaptados los semáforos para las bicicletas.
Da igual donde mires, siempre ves bicicletas. Las aceras, repletas de bicicletas estacionadas y apiladas unas a otras. Lo mismo las ves junto a las viviendas particulares como ocupando grandes espacios junto a edificios de oficinas. Existen muchos estacionamientos en la vía pública destinado para las bicicletas, pero están abarrotados. Por eso, te las encuentras en cualquier parte de la ciudad.
Pero entender lo que significa la bicicleta como medio de transporte es ver la inmensidad de ellas circulando por las calles. Ferrys repleto de bicicleta atracando en los muelles que salvan el río IJ para llegar al Centro, desembarcando de cada uno centenares de ellas. Los carriles repletos y circulando a una velocidad a velocidad rápida para estar integradas entre tanto peatón.
La bicicleta es el principal medio de transporte de Amsterdam, seguido por la red de tranvías. Además, la ciudad también dispone de Metro y Tren. Hasta que no ví los estacionamientos subterráneos que dispone la ciudad exclusivamente para bicicletas, no comprendí la importancia que la bicicleta tiene para los ciudadanos de esta ciudad y de este país, porque lo mismo ocurre en otras localidades de los Países Bajos.
Junto a la Estación Amsterdam Central, las cabeceras de líneas de la red de Tranvías de la ciudad y bajo un gran canal, se encuentra un enorme estacionamiento subterráneo para 7000bicicletas. Los accesos se hacen mediante pasarelas eléctricas y dispone, además de un gran taller-tienda. Todo ello controlado por personal de seguridad y tornos de accesos. Y lo que dice mucho de la política del gobierno que apoya este medio de transporte es el precio: las primeras 24 horas es gratuito, el resto de los días a 1,25 €. Increíble.
Encontré otro estacionamiento subterráneo en la céntrica calle Damrak, junto al edificio de la Bolsa, pero de acceso manual y habilitada la rampa para la bicicleta. Y al mismo precio.
Viendo la infraestructura de estacionamiento que dispone la ciudad y la enorme cantidad y calidad de los carriles bici, es comprensible entender que la bicicleta es el primer medio de transporte de esta ciudad. Según datos estadísticos, Amsterdam dispone de algo más de 820000 personas censadas. Según me explicaron, el ayuntamiento tiene contabilizadas unas 900000 bicicletas, lo que supone 1,3 bicicleta por cada habitante.
La mayor parte de las bicicletas son muy básicas, no disponiendo de manetas de freno en los manillares y frenando a contrapedal. Son bicicletas baratas. Nuevas salen por menos de 200 €, teniendo las que quieras en el mercado de segunda mano o dentro de los canales, convirtiéndose en un vertedero de bicicletas.
RESCATE DE BICICLETAS EN LOS CANALES
Es curioso ver la variedad de bicicletas existentes. Las tienes con tres sillines para llevar a niños o con remolques delanteros para llevar carga, perros o niños. Cualquier adaptación es buena si cumple tus necesidades. Llegué a ver a una pareja en una bicicleta donde la mujer iba sentado en un sillín invertido por delante del manillar. Iban circulando cara a cara. alucinante.
Y ahora hablo como un peatón más en esta turística ciudad. ¡Te juegas la vida al cruzar las calles por pasos peatonales o semáforos! Solamente frenan y paran cuando por el cruce pueden atravesarse turismos o furgonetas. Si los pasos peatonales o semáforos están instalados para la regulación peatonal en general, más vales que mires hasta por arriba y cruces deprisa, porque no paran. Llevan un ritmo rápido y lo mantienen hasta en los giros. Además, las fases de los semáforos son muy cortas y en las calles anchas tienes que cruzar muy deprisa porque corres riesgo de ser atropellado.
A continuación, cuelgo algunos videos para entender esta locura.
Pero el uso de este maravilloso medio de transporte lo ves hasta en pequeños pueblos de la campiña. Llegué a encontrar estacionamientos disuasorios para bicicleta junto a estaciones de autobuses urbanos.
Y si eres un poco curioso y navegas por la red, te encontrarás con un video de la inauguración del mayor parque mundial para bicicletas ubicado en la localidad neerlandesa de Utrecht.
Si tengo que ser sincero, al regresar a Madrid y perderme entre el caos circulatorio, mi mente se va a esa ciudad donde todo el mundo va en bicicleta y donde es considerada el primer medio de transporte de los ciudadanos con todo los medios y apoyo de los gobernantes que la dirigen. ¡Qué envidia!
Desde que en el año 2019 finalizamos el Camino Portugués por la Costa, me ha ido rondando una: recorrer la totalidad de la costa portuguesa.
Pues llegó el momento. Tras muchos imprevistos que fueron demorando la fecha de salida, en septiembre de este año conseguimos hacer realidad este sueño.
La Costa Sur de Portugal: de Lisboa a Sevilla ya es una realidad. Un viaje que saliendo de la Costa Caparica (Lisboa) nos ha llevado por el Parque Natural del Suroeste del Alentejo, la Costa Vicentina y el Algarve hasta entrar en España. Lo continuamos recorriendo toda la costa onubense hasta Matalascañas y, desde allí, subir hasta Sevilla para dar por terminado el viaje junto a la Giralda.
Este viaje lo he finalizado junto a Óscar, Antonio, Julián y Camuñas, llevando un vehículo de apoyo para no cargar con las alforjas en las bicicletas y que nos han echo las etapas más llevaderas.
Cabo de San Vicente
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A lo largo de diez días hemos podido pedalear por caminos, senderos, pistas, carreteras y carriles bici, lo que nos ha permitido ir viendo grandes bosques, enormes acantilados y preciosas calas y playas protegidas por inmensas dunas.
Otro viaje para el recuerdo que he querido compartirlo en un nuevo blog donde he agrupado todas las fotografías, videos, planos, perfiles, track para los gps y diversos relatos para intentar explicar todo lo que hemos podido vivir en esta increíble aventura.
Si tienes curiosidad y quieres conocer como es un viaje cicloturista, PINCHA AQUÍ
No todas las previsiones que hacemos al planificar una ruta acaban cumpliéndose. Bien sea por problemas con los track o por problemas mecánicos. Al final, nos vemos obligados a improvisar sobre la marcha y completar la ruta con menos kilómetros de los iniciales.
La ruta planteada para hoy era muy parecida a la que hemos finalizado, pero debíamos pasar Portillo y llegar a la A-5 para pasar por La Torre de Esteban Hambrán. Pero, no pudo ser. Primero por culpa del track cargado en el gps, no debí comprobarlo y no se correspondía con el plano visto en el ordenador. Y segundo, por un problema mecánico al romperse un radio en la rueda trasera de Ángel y empezar a descentrarse. Mejor no forzar y regresar antes de lo previsto.
La mañana se presenta fresca (adiós a los calores de verano) y nos permite salir a las 8 para subir hasta Quismondo por el habitual camino del antiguo vertedero de Escalona. Sin llegar a pararnos en la fuente, cogemos el Camino de Novés y salimos del pueblo para adentrarnos en zona de cultivos ya recolectados y ausentes de sombra. Menos mal que no hace calor.
Llegamos a la finca donde esta ubicado el Castillo de San Silvestre. No es posible acceder hasta él por estar vallada la finca, pero desde el camino se puede tomar una foto para llevarnos un recuerdo.
Dejamos el castillo atrás y bajamos al arroyo para subir hasta Novés, donde tampoco paramos y vemos como empiezan a montar las carpas para unos festejos medievales que se celebran este fin de semana. Atravesamos por completo el pueblo y llegamos al cruce con la Cañada Real Segoviana, tomándola a la izquierda y dirigiéndonos hasta Portillo de Toledo.
Como ya dije, una piedra rompe un radio y el recorrido lo vamos improvisando. Por tanto, antes de entrar en Portillo, tomamos una pista a la izquierda y bajamos al arroyo, que hay que vadear, para empezar a subir por el Camino de Quismondo a Portillo y pasar junto a una Ermita de nueva construcción.
En unos kilómetros entramos en Quismondo y, sin parar, seguimos para bajar hasta Escalona y dar por finalizada la ruta improvisada de hoy. Aún así, han salido 43 kilómetros con unos 513 metros positivos. Ya habrá tiempo de ampliar el recorrido para poder hacer la ruta prevista inicialmente.
Hoy tocaba exponer las piernas a un esfuerzo mayor, y no hay mejor forma que coger cualquier recorrido al otro lado del río.
La propuesta era subir a Cenicientos por la Cañada de Talavera y bajar por el Camino de Cadalso a Almorox hasta, de nuevo, La Cañada de Talavera.
Esta mañana se nos ha unido Juan, que se ha marcado 25 km desde Fuensalida hasta la Gasolinera de Farruco, como punto de encuentro. Así que, junto a Ángel y Javi, iniciamos la ruta algo más tarde de lo previsto.
La subida al castillo siempre calienta las piernas y acelera la respiración. Dejamos Escalona por el nuevo carril-bici que finaliza junto a la Urbanización Campo de Golf.
Atravesamos Paredes de Escalona, tras su noche de fiesta, y emprendemos la fuerte e incómoda subida por la cantera hasta salir a la CM-543. Seguimos de frente por una larga, cómoda y algo técnica subida hasta la finca Gilgal.
Habitualmente, llegamos a una pequeña carretera que finaliza en Cenicientos, pero hoy tomamos a la derecha la Cañada de Talavera que nos hace pedalear por una buena pista y que acaba convirtiéndose en un sendero descendente, muy técnico y con grandes bloques de roca.
Unos metros más adelante cruzamos la M-543 y hacemos una parada obligatoria en el Arroyo de los Molinillos para la foto sobre el puente romano de un solo ojo.
En pocos metros llegamos a Cenicientos donde realizamos un pequeño avituallamiento junto al monumento al Toro.
Reanudamos la marcha entre los restos de las fiestas y llegamos a Cadalso de los Vidrios por el Camino del Lanchar de los Huertos (peligroso descenso al inicio por la gran pendiente), frente a la subida a la Peña.
En Cadalso, rodamos por la carretera hasta la altura de la Peña Muriana y nos desviarnos a la derecha por el Camino de Cadalso a Almorox y lo bajamos hasta la Cañada de Talavera. Quisimos acceder a la Cañada por el Camino de las Tejoneras, pero nos encontramos el tramofinal sin acceso por haber desaparecido el sendero por culpa de un árbol tronchado y los efectos de la vegetación. En el track he borrado este tramo para evitar confusiones que nos hizo cubrir un tramo de 2 kilómetros en total.
Por la Cañada de Talavera llegamos al Camino de Santiago. Un trazado divertido con el arrollo seco, que baja hasta Paredes. Pero hoy nos esperaba la parte más desagradable de cualquier ruta: la caída de un ciclista. Esta vez le ha tocado a Juan en un tramo sin apenas dificultad. Afortunadamente solamente han sido abrasiones.
El final de la ruta nos lleva hasta Paredes y desde ahí a Escalona. He cerrado el track al principio del pueblo para encontrarnos con unas frías rubias que nos esperaban en el Bar Mila.
La ruta no es larga, pero se aproxima a los 800+ en casi 45 metros. El entorno, precioso e ideal para ir fortaleciendo mis doloridas piernas.
La ruta que nos hemos propuesto hoy ya es un clásico en verano porque tiene la peculiaridad de tener que vadear el río Alberche y disfrutar de su fresca y limpia agua. Pero hoy, nos hemos planteado duplicar el vadeo del río para compensar el fuerte calor que estamos pasando.
Hay que madrugar para estar dando pedales a las 07:30 horas. De esta forma y aprovechando el frescor de la mañana, Ángel, Javi y yo empezamos a pedalear, saliendo de Escalona, por el Camino de la Torre. Otra mañana que tenemos que enfrentarnos a las cuatro subidas del encinar de la Finca del Alamín para llegar a La Torre de Esteban Hambrán.
Desde ahí, sin llegar a parar en la fuente, salimos del pueblo para dirigirnos con sentido a Méntrida. Varios sube-baja, un arroyo casi seco y la larga subida hasta llegar a la Urbanización El Avión, nos sitúan a la entrada de Méntrida.
Bajamos al pueblo y le dejamos atrás por la carretera que nos lleva hasta la Urbanización Calalberche. Esta vez hemos llegado al río callejeando por algunas calles para pasar por la casa de un familiar, llegando al río por donde habitualmente cruzamos.
El primer vadeo lo hacemos para cruzar el río hasta los kioscos de La Poveda. Un baño de agua fresca viene muy bien a las piernas y aprovechamos para un pequeño avituallamiento.
Reanudamos la ruta pasando junto a la Ermita de Nuestra Señora de la Poveda hasta llegar a la localidad de Villa el Prado. Seguimos por el antiguo trazado ferroviario y volvemos a entrar en la Finca del Alamín. Al salir de ésta, y sin llegar a la Urbanización Valcarrillo, giramos a la izquierda y llegamos a la orilla del río Alberche. El segundo vadeo, algo más largo, vuelve a refrescarnos las piernas de forma gratificante, debiendo hacerlo en dos partes para aprovechar el descanso que nos ofrece una pequeña isla.
El resto de la ruta es muy sencilla. Al estar dentro de la Finca del Alamín, salimos al camino principal y por la derecha, llegamos a Escalona entrando en el Camino de la Torre para llegar a casa, previas cervezas para celebrar la ruta de hoy en el Bar El Paraguas
Debido al tiempo empleado en los dos vadeos, el avituallamiento y las cervezas, el tiempo total de la ruta se nos ha alargado bastante, aunque de tiempo de pedaleo han salido 3:45 horas. Pero aseguro que compensa gratamente al habernos refrescado por fuera y "por dentro". Muy buena y recomendable ruta, aunque si no se quiere vadear el rio por segunda vez, hay que continuar por el Almorojuelo para llegar al río junto al Castillo.